En la recta final hacia la renovación legislativa –a nivel nacional, provincial, municipal- comienza a cerrarse un año que se había proyectado como muy complejo a raíz de la crisis internacional, pero que terminó sobrellevándose sin grandes sobresaltos. Podría considerarse que esto es un éxito. Máxime si se tiene en cuenta que la internacional fue la peor crisis afrontada por los países industrializados. Nadie lo hará notar, sin embargo. Mucho menos la oposición nacional que embistió una y otra vez contra el gobierno nacional y sus políticas –fundamentalmente tributarias-. La tozudez de la Presidenta terminó dando sus frutos: para el año 2010 se proyecta el regreso de indicadores positivos por un crecimiento de la economía. De todos modos, estarán acosados por la inflación. Así y todo, regresan los datos positivos. En Misiones, también hay cautela aunque con expectativas por una paulatina recuperación económica y el sostenimiento de la recaudación provincial que permitió sortear los cimbronazos de la crisis internacional.
La provincia ingresará así al Bicentenario con un cambio de paradigma: una provincia productora –fundamentalmente de alimentos-, turística, con un sector foresto-industrial en crecimiento y el sostenimiento de las actividades tradicionales: yerba mate, té, tabaco. Y un desafío por responder: la matriz energética.
En el área productiva, todavía Misiones debe enfrentar los tirones hacia atrás de la vecina Corrientes. Empezando por el sistema de maquila con el que seguramente se pretende desafiar el Mercado Consignatario tanto en materia de precios –porque contempla la entrega de producción por parte del plantador sin pago en dinero a cambio, sino a través de la molienda del producto-, cuanto de depósito de materia prima a modo, también, de consignación.
El sistema que viene de la época feudal ha sido planteado por Yerbatera del Nordeste, la misma que dio otra estocada al sector pretendiendo reemplazar la yerba mate con la Ilex Dumosa una hierba que sirve para tisanas pero no constituye un reemplazo de la yerba mate. Estos movimientos de la firma dominante del mercado correntino podrían tener que ver con su rechazo a admitir el envasado en origen, negándose a reconocer que en Misiones se produce el 90% de la materia prima y que ella misma compra en esta provincia la mayor parte de la materia prima que industrializa. Sabe de sobra que no podrá producir en su zona la cantidad de hoja verde que necesita para mantener sus volúmenes, ya que en Corrientes sólo la zona Nordeste posee tierras rojas. No es extraño, entonces, que realice hasta una “movida” nacional para hacer pasar gato por liebre. Inclusive en Yahoo llegó a publicarse que había “otra” yerba con “menos cafeína”. Sin dudas, y a pesar de que prefiere inscribirse como empresa de la “zona productora” esta empresa parece haber dejado de ser parte de la misma área que dice reivindicar porque ni siquiera duda en embestir contra la actividad que le dio razón de ser. ¿En lugar de todas estas maniobras, no le sería más sencillo y acaso hasta menos costoso –visto la campaña de publicidad nacional encubierta- trasladar parte de su molienda a la provincia de Misiones?. Pagar a los sufridos productores misioneros el precio establecido para la materia prima. Difícil imaginar que ello incida negativamente en su rentabilidad.
Ciertamente el bicentenario con todo su mensaje de necesaria modernidad, de sociedad más justa y equitativa, tantos años transcurridos, no llega a todos. Todavía la pobreza es un mal estructural que debe erradicarse, que debe enfrentarse. Pero en la lucha contra o que sigue comportando un flagelo, en nada contribuyen empresarios que se niegan a pagar impuestos que permitan distribuir la riqueza que se genera. Como tampoco aportarán aquellos que se propongan analizar la pobreza en confortables ambientes con aire acondicionado y las bellísimas Cataratas de fondo referencial. Porqué la UCR nacional eligió Misiones para su primer congreso contra la pobreza. Difícil saberlo. De hecho, si acaso reúnen a mucha gente, beneficiará a la Provincia con los gastos que generen en todo el circuito turístico y por lo mismo serán bienvenidos. Porque en concreto aportarán al menos un granito ínfimo de arena para ayudar a combatir la pobreza que aqueja a esta provincia excluida del resto del país en materia de provisión de gas, de energía subsidiada. Como sus hermanas provincias del Norte argentino. Aunque difícilmente este congreso nacional se anime a señalar las asimetrías que padece la nación y, en especial, defina acciones concretas para revertirlas. El centenario partido todavía arrastra el peso de la crisis del 2001 que lo sacó del poder y cuyos efectos siguen frescos en la memoria colectiva.
Habrá que ver si el escenario elegido no es otra puesta en escena para enfrentar al gobierno nacional, considerando a Misiones una provincia con un gobierno cercano a la presidenta Cristina de Kirchner. Si así fuera –todo permite suponer que tal es la intención- no se verán más que frases altisonantes sobre el padecimiento real, que afecta a misioneros, chaqueños, formoseños, correntinos, salteños, bonaerenses, porteños.
Entre tanto, Misiones seguirá buscando la forma de enfrentar por sí misma los desafíos de un nuevo centenario. Entre ellos la matriz energética y el futuro debate por Garabí, otro frente en el que pretenderá instalarse la oposición que intenta digitar el ex gobernador y ahora diputado nacional Ramón Puerta. Olvidando que fue el adalid de las represas y que a último momento –cuando advirtió que perdía la consulta popular- se opuso a la realización de Corpus, ahora se pretende situar al lado del fundamentalismo anti represas. Mientras imagina que podrá gestionar la oposición por la oposición misma desde un bloque “único” en la Cámara de Representantes. Escaño del que se alejan propios y extraños –desde Wipplinger a Pischik, pasando por Sartori-. Mientras el Justicialismo como fuerza política sigue perdiendo espacios.